13-31 ¿Así que quiere usted ser escritor?

13a

Hay un salto y una interrupción aparente en las publicaciones correspondientes a los días 11 y 12 del reto que emprendí de escribir 500 palabras diarias durante los próximos treinta y un días.

A pesar de las apariencias, la realidad de las cosas es que no interrumpí el reto, sino que de los escritos correspondientes a esos dos días, uno se queda guardado como borrador en este blog (y muy probablemente no saldrá nunca a la luz), y el otro queda archivado en las hojas de una de las tantas libretas que resguardan mis pensamientos y algunas reflexiones e ideas sobre trabajos literarios que desarrollo y que poco a poco (aunque a veces lo dudo otro tanto) comienzan a tomar sentido en mi cabeza.

Pero, ¿Por qué esta explicación? ¿A quién podría importarle si hay continuidad o no en mis publicaciones?

No lo sé. Simplemente siento la necesidad de aclarar este punto. Tal vez lo hago para mi propia satisfacción, o tal vez para dirigirme a aquellos que dedican un momento de su valioso tiempo para leer lo que escribo. Y es que no sólo disfruto de escribir, sino también de compartir lo que escribo (¿Ego? ¿Vanidad? ¿Protagonismo?… Who knows…)

El día de ayer alguien me preguntó por qué hacía esto. La pregunta me tomó por sorpresa porque ni siquiera era el tema de conversación en ese momento. Llegó directa, sin avisar.

Hay veces en las que intuyes a dónde lleva una conversación.  En esta ocasión el cuestionamiento apareció como aquellas veces en las que caminas por la banqueta, das vuelta en la esquina y te topas con el rostro de una persona a escasos centímetros del tuyo. Te sobresaltas. Quedas congelado y titubeas antes de recuperar el control de tus extremidades para hacerte a un lado.

De igual manera la pregunta me dejó congelado. La respuesta está clara en mi cabeza. No guardo duda alguna. Pero me cuesta trabajo compartirla. Me intimida un poco. Así, me limité a decir que es porque quiero escribir un poco más en forma.

Ahora, aprovechando este espacio y la tranquilidad que respiro frente al teclado en este momento, quisiera regresar el tiempo y responder con la verdad. Después de todo sólo necesito cuatro palabras para hacerlo: ‘Porque quiero ser escritor‘.

Escribo a diario, entonces, porque quiero aprender a hacerlo. Escribo a diario porque quiero forjar en mí el hábito de escribir. Escribo a diario porque al ‘no tener tiempo‘ para hacerlo me obligo a encontrarlo. A veces lo encuentro al despertar, otras después de comer y otras tantas en la madrugada, cuando ya no suena el teléfono celular, cuando cierro las carpetas del trabajo, cuando concluyo un capítulo de la tesis o cuando mi esposa y mi hijo duermen.

¿Así que quiere usted ser escritor? Es la pregunta que todos los días me hace el hombre del espejo. ¿Y qué hace usted al respecto? Varias cosas, le respondo, entre ellas, escribir.

Empecé escribiendo ‘cuando tenía tiempo‘, allá cuando tenía catorce o quince años.

Hoy procuro hacerlo a diario (y lo voy logrando) en mis libretas o en este blog.

¿Sobre qué? Eso es algo que descubro cada día. Tal vez las cosas cambien a partir de hoy. Tal vez no. El desenlace no está escrito y, quién sabe, tal vez soy yo quien lo escribirá.

Día 13: Check.

Fotografía: Caleb Ekeroth

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s