02/31 Los nuevos outfits para el gimnasio

gimnasio

Desde hace algunas semanas he vuelto a entrenar en un gimnasio. Decidí hacerlo porque me sentía un tanto atrapado en una rutina que me tenía un poco a disgusto conmigo mismo.

Y es que debido al tiempo que invierto en la tesis y el trabajo he dejado de lado las rutinas al aire libre que me mantenía activo; el surf, las caminatas en el cerro de San Juan o los recorridos en bicicleta.

En fin, generalmente asisto al gimnasio dos veces por semana. Para mí es suficiente. Al menos eso percibo. Me siento con mejores estados de ánimo y con más energía, aunque me cuesta un poco de trabajo despertar por las mañanas.

Algo que me llama mucho la atención en el gimnasio (no sé si sea una generalidad, pero al menos es lo que noto en el gimnasio que procuro) es que el ‘outfit‘ para ejercitarse ha cambiado mucho desde hace algunos años en que acudía con mayor regularidad al gimnasio.

Parecen estar de moda la ropa súpermegahiper entallada; tanto pantalones, shorts y playeras. Y esto no se reduce sólo a las mujeres, cómo era muy común anteriormente, sino que también los hombres las han hecho propias. Tampoco hay distinción de edades. El outfit entallado cubre cuerpos jóvenes y adultos por igual.

No es que me moleste. En realidad creo que cada quien es libre de usar lo que le venga en gana. Tan sólo me llama la atención porque recuerdo que hace algún tiempo la ‘onda‘ era la ropa holgada y las mallas parecían prendas deportivas que usaban sólo las mujeres o los ciclistas (durante mi tiempo de ciclista las usé y vaya que en realidad resultan muy cómodas).

Otra de las cosas que me llaman la atención es que la mayoría de las personas va bien peinada, así, engomado y todo el asunto, y que algunos dejan un aroma a perfume después de utilizar un aparato o cuando pasan frente a mí. Esto es agradable.

Recuerdo entonces que antes las personas acostumbraban ir medio en fachas al gimnasio. Cuando te encontrabas a alguien en la calle decía algo así como “Hey, que vergüenza, disculpa mis fachas pero es que vengo saliendo del gimnasio.”

Ahora parece que el outfit deportivo está pensado para cumplir con las normas y los intercambios sociales que pueden ocurrir en la calle, en un centro comercial o en la fila del banco.

Bueno, mucho podría decirse de la vestimenta de los amantes del gimnasio, pero lo que más quiero destacar de estas personas es la voluntad, el esfuerzo y el compromiso que se reflejan en cada serie de ejercicios.

Algunos gritan, otros ríen, otros permanecen en silencio y otros tantos se miran detenida y constantemente en el espejo. Apuesto a que el sudor derramado por cada una de ellos persigue diferentes objetivos; perder tallas, ganar masa muscular, trabajar el cuerpo para algún encuentro deportivo o, tal simplemente todo podría reducirse a intentar sentirse mejor consigo mismos.

Sea cual sea el caso de cada una de las personas que me rodea cuando entreno yo estoy convencido de que, a final de cuentas, el cuerpo no es el objetivo de nuestro esfuerzo, sino el medio para conseguir nuestras metas.

Día dos: Check.

Fotografía vía: Alexandre Vanier 

 

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