Gabriel y el sol

Hoy desperté minutos antes de que sonara el despertador. Esto no es del todo extraño. Suelo hacerlo a menudo. Lo que no hago es levantarme de la cama y esto suele ser un problema. Pero de lo quiero escribir no es acerca de las distintas maneras que entre sueños he ideado para ignorar las seis o siete alarmas que programo antes de dormir. Más bien dedico estas líneas por completo al sol. Si, al güero regordete cuya tímida aparición tiñe de rosado y anaranjado el cielo del oriente. A veces quisiera ser como aquellos hermanos que se anticipan a la salida del sol para ejercitarse (o al menos para alejarse de la cama); pero tal vez de ser así a esta hora ya estaría dormido y no habría encontrado la inspiración para escribir estas líneas.

Resulta que en la mañana desperté por los gemidos de mi hijo, el pequeño Gabriel. Duerme en su cuna, a un costado de la cama puesto que apenas cumplió los veintiún días de nacido. Mi esposa se puso de pie minutos antes y preparaba el desayuno en la cocina. Me levanté de la cama y noté que Gabriel agitaba sus brazos y que su rostro se contraía como si hubiera chupado un limón. Besé su mejilla, lo tomé con mis manos y lo recosté sobre la cama. Ahí estábamos, él y yo, juntos en el inicio de la jornada.

La casa donde vivimos es de mi suegro. Cuando mi esposa y yo le anunciamos que nos casaríamos nos dijo que podíamos disponer de ella (y vaya que esto ha resultado una bendición). Desconozco si lo consideró al momento de la compra, pero a mi parecer, esta casa tiene la mejor orientación de todo el coto. Y es que aún estando recostado sobre la cama es posible apreciar la salida del sol. Lo mismo sucede en el baño. La ventana que está por encima del inodoro tiene la misma orientación y está a la altura de mi cara. Reconozco que liberar la presión de la vejiga mientras se contempla el amanecer ha resultado ser, en más de una ocasión, una experiencia agradable y ciertamente inspiradora.

En fin, apenas percibíamos una tenue luz ámbar al estar tendidos sobre la cama, y es que por las noches acomodamos las persianas de tal manera que cumplan con su cometido de obstaculizar el paso de luz en las mañanas. Gabriel se calmó un poco pero noté que la expresión de disgusto permanecía en su rostro. Tal vez necesitaba que le cambiara el pañal, o tal vez tenía hambre, aunque lo más probable es que ambas cosas fueran las causantes de su aparente malestar. Difícil saberlo con certeza a veintiún días de mi debut como padre.

Recordé que el pediatra nos recomendó dar continuos baños de sol al pequeño. Me puse de pie y cambié la inclinación de las persianas. La luz del sol escurrió mientras la resistencia que anteriormente oponían las persianas se transformaba ahora en delicadas franjas de sombra que se proyectaron sobre las sábanas y sobre el rostro aún contraído de Gabriel.

Podrá dar la impresión que exagero o que mis ojos de padre nublan mi razón, pero casi al instante de que los rayos de sol acariciaron el rostro de mi hijo su mirada cambió y con ella toda su expresión. Sus ojos permanecieron entrecerrados por algunos segundos. Parecía que la luz le molestaba pero no dejó de mirar hacia el exterior. Al poco tiempo sus ojos se abrieron por completo e iban de un lado a otro, como si algo extraordinario estuviera sucediendo y se enmarcara dentro de la ventana. Las sombras de algunos pájaros que pasaban por ahí se deslizaron fugazmente por su rostro. Él, por su parte, permanecía quieto. De repente su exploración pareció haber concluido. Algo en el cielo azul captó su mirada. Y fue en ese frágil y eterno instante en que distinguí el reflejo del sol en las pupilas de mi hijo.

Foto por Jake Givens

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s